Quien no ha sentido volar alguna vez al percibir algún determinado olor.

Nos olvidamos que tenemos al alcance de la mano unas herramientas muy útiles que son los aceites esenciales.

El empleo de los aceites se remonta a la antigüedad, los mismos egipcios ya usaban los aromas en sus ceremonias religiosas y con fines medicinales.

Los aceites esenciales son totalmente naturales y proceden de las plantas.

Los aromas nos ayudan a superar nuestros malestares, dolencias o alteraciones emocionales.

Solo hay que tener en cuenta dos precauciones. Nunca los apliques sin diluir directamente sobre la piel y asegúrate que son aceites de buena calidad y no químicos.

Hoy te daré unas sencillas recetas que puedes prepararte tú mismo en casa.

Solo tienes que ir a un herbolario y comprar aceite de almendras dulces o aceite de joroba y los aceites esenciales que más te gusten.

Es muy fácil, solo tienes que echar unas 10 gotitas de cada aceite esencial directamente en el bote de aceite de almendras o jojoba, agítalo y listo para usar.

Aplícatelo sobre la piel después de la ducha con un suave masaje y déjate embriagar por los aromas.

Aceite relajante:

Después de un día duro de trabajo, puedes quitarte el estrés mezclando lavanda, geranio, manzanilla y melisa.

Otra mezcla estupenda para después de una sesión de yoga: lavanda, benjuí y mirra.

Aceite antes ejercicio:

Se recomienda calentar los músculos antes de hacer ejercicio para mejorar la circulación sanguínea. Mezcla romero, pino y pimienta negra.

Calambres musculares:

Quien no ha sufrido alguna vez algún calambre. Pueden producirse por mala circulación sanguínea, déficit de minerales o por grandes esfuerzos. Prueba con romero, ciprés, jengibre y cardamomo.

Contracturas:

Si después de hacer ejercicio notas alguna contractura date un masaje con mejorana, manzanilla y enebro. Y recuerda que para contracturas tenemos unos fabulosos fisioterapeutas que también pueden ayudarte.

Experimenta y haz tus propias mezclas y si tienes dudas, preguntame.